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Dangerous Love

Una... ¿cita?

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Una... ¿cita?

Mensaje por Hibari Alaude el Jue Jul 14, 2011 3:00 am

Se encontraba afeitándose cuando escuchó la puerta de la casa abrirse y ser cerrada con la energía típica de su hijo, desviando la vista a su reloj que colgaba de la pequeña repisa del baño para que no se mojara aunque era sumergible. Observó que realmente eran las 20:00 horas, su hijo seguía siendo una jodida máquina de precisión y eso le hizo mirarse a través del espejo. Kyoya no traía amigos a casa, nunca le había oído hablar de chicas, ni le había preguntado jamás sobre las relaciones sexuales, después de tener esa charla con él a los 12 años sobre la forma en la que vienen los niños al mundo. Su hijo no le había dado un solo problema en 17 años y aunque estaba orgulloso de eso, tras lo que había ocurrido en el hospital le preocupaba haber hecho de él un antisocial como lo era él mismo. Que sus ansias porque fuera independiente, porque nunca necesitara que nadie cuidara de él para que no echara de menos el cariño de una madre, lo hubieran vuelto un solitario.

Escuchó la voz del chico avisando que estaba en casa, se sacaría los zapatos, los cambaría por las zapatillas de estar por casa para no estropear el suelo de parquet y los tatamis y se pondría a hacer los deberes hasta la hora de la cena. Exactamente lo que hacía cada día que él cenaba en casa en vez de en el trabajo y no se equivocó pues no tardó en oirlo subir la escalera, abrir su habitación y dejar su cartera en la mesa con ese golpe sordo característico, sin embargo en lugar de encerrarse en su cuarto caminó hacía el baño donde él estaba asomándose con curiosidad.

- ¿Vas a salir?- le preguntó un tanto desconcertado.

- Tengo una cena- respondió el inspector enjuagando la cuchilla y luego echándose el after shave bajo la escrutadora mirada de su hijo.

- ¿Con una mujer?- volvió a preguntar sin que al policía se le escapara el tono de desprecio que envolvió aquella palabra.

- No- fue su escueta respuesta antes de que escuchara los pasos de su hijo al retirarse y se asomó antes de que se encerrara en la habitación-. Si fuera con una mujer... ¿Te molestaría?- le preguntó con cautela, viendo a su hijo a los ojos cuando este se detuvo y se giró apenas, manteniendo un silencio que a Alaude le pareció tenso por primera vez entre ellos.

- No. Es tu vida, puedes hacer lo que quieras- acabó respondiendo con su habitual frialdad girándose y metiéndose en su habitación cerrando su puerta sin apenas ruido.

El policía se quedo unos instantes mirando esa puerta y analizando las palabras de su hijo, “era su vida y podía hacer lo que quisiera”, pero... ¿estaba siendo sincero?

Regresó al baño y se miró al espejo. Tenia 34 años, aún era joven, estaba sano y mantenia una buena forma física... Entonces...¿por qué sentía que aquello no estaba bien? Iba a llevar a cenar un joven que en apariencia si rozaba los 18 era echarle mucha imaginación, que en teoría se sentía atraído por él, que ya había tenido una relación homosexual con anterioridad... ¿No le estaba dando al muchacho unas esperanzas que jamás cumpliría?

- Debería llamarlo y cancelar esta cita...- susurró agachando la cabeza. Solía ser un hombre decidido, determinado, pero en ese instante estaba nervioso. Nervioso de lo que pudiera significar esa cena, nervioso porque disfrutara la velada, porque Tōshirō le diera pie a “algo” y él aceptara.

La alarma de su reloj sonó. Era demasiado tarde para cancelar la cita, sería muy cruel por su parte si el muchacho se había preparado y lo dejaba plantado, ya había presenciado lo sensible que era, sus lágrimas en el hospital.

- ¿Cómo me he metido en este lio?- suspiró. Era increíble que él, inspector de narcóticos, acostumbrado a tiroteos, a caídas de más de 7 metros, a interrogatorios, sanciones y suspensiones por agresión estuviera nervioso por un a cenar con un muchacho.

Salió del baño para tomar su camisa gris marengo, abotonándosela completamente antes de colocarse la corbata y anudarla con experta costumbre, y tras colocarse la chaqueta sin esfuerzo pues se sentía extrañamente bien para tener dos costillas fisuradas, caminó hasta el cuarto de su hijo, pegando antes de abrir la puerta y atraer la atención del chico, sacando la billetera, le entrego un par de billetes.

- Pide algo de comer si quieres, aunque te dejé en la nevera algo preparado. Procuraré no llegar muy tarde, pero si me necesitas puedes llamarme, el móvil lo llevaré encendido así que...

- Alaude- la voz de su hijo lo calló de golpe, cuando cogió el dinero guardándoselo en el pantalón-. Si no quieres ir, no vayas, pero no me uses como excusa para justificar tus nervios- dijo con esa sangre fría que había heredado del rubio, tomando el lapicero de nuevo bajo la mirada a su libreta-. Y si vas, diviértete. Bebe, fuma, echa un polvo... especialmente echa un polvo, que te hace falta.

- Ya te he dicho que no es una cita ni es con una mujer...- respondió removiendose incómodo por esas sugerencias. Kyoya podría comportarse por un día como un crío caprichoso y darle lo que necesitaba, ahora se arrepentía de haberlo criado tan independiente.

- Como si eso importara para echar un polvo.

- Deja decir eso.

-¿Qué?

- Polvo.

- Esta bien, entonces, folla, haz el amor, echa una cana al aire, como se diga en tu jerga.

- Ya te entendí, lo que quiero decir es que no va a haber sexo esta noche.

- De acuerdo- acabó diciendo como si no le creyera y se giró al cajón de su mesa, tomando un par de condones y lanzándoselos a su padre- Por si acaso. Es lo que nos dicen en orientación sexual en la escuela.

- Obstinado.

- Lo llevo en los genes, ahora corre que llegas tarde- le instó viendo que el rubio miraba la hora y sonrojado por primera vez en su vida.

Se metió los condones en la billetera y salió corriendo a recoger a Tōshirō en su coche, en la puerta del hospital.
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Re: Una... ¿cita?

Mensaje por Tōshirō Hitsugaya el Jue Jul 14, 2011 4:21 pm

Necesitaba un calmante y rápido desde que desperté no podía dejar de pensar en la cena que tendría con el señor Hibari, me desperté muy temprano e hice lo he todos días:

-Bañarme
-Lavarme los diente
-Hacer el Café
-despertar a todos en la casa

Estaba muy nervioso, necesitaba decirle a mi tío que tenía una cita con el señor Hibari, el seguro diría que no porque según él no debíamos juntarnos con humanos ya que son peligrosos si descubren que somos criaturas espirituales querrían experimentar con nosotros, como hicieron con él hace 10 años. Decidí decírselo a la noche, el señor Hibari escogió un buen día ya que ni hoy y mañana tenía que trabajar. Tenía dos días para hacer todo lo que él quisiera, realizo la rutina diaria. Revisar a los niños, preparar la comida, limpiar la casa, hacer ejercicio, lavar la ropa, en otras palabras todos los quehaceres hogareños que debería hacer un ama de llaves. Cuando termino todos los quehaceres y la revisiones de los chicos se encerró en su cuarto a revisar su guara ropa, tenía serios problemas, toda su ropa era completamente igual. Necesitaba ropa nueva para poder salir con el señor Hibari para conseguir esa ropa.

Por suerte mi tío estaba en su habitación y no podía escuchar la conversación telefónica. Termine llamando a la única persona que podía ayudarme en este momento de desesperación, sé que me iba a llevar un pequeño dolor de cabeza pero por lo menos tendré ropa un poco más “normal” y no salir como si todavía estuviera en el trabajo. Termine volviéndome a bañar, quería ir presentable, se coloco una bata de baño y leyendo el libro que estaba sobre si mesa de noche esperando a que su “salvación” llegara y lo salvara de este predicamento y lograra ir a la cena con el señor Hibari.

- Buenos días Capitán Hitsugaya!! – gritaron mis dos mejores enfermeras apareciendo de repente.

- Matsumoto, Isane no se aparezcas así de repente – molesto por la interrupción de su lectura y por el susto de muerte que le dieron.

- Lo sentimos Hitsugaya-Heika – haciendo una reverencia frente a Hitsugaya – trajimos los que nos pidió Hitsugaya-Heika – Sonriendo de forma macabra.

- Oh…oh – viendo como mis enfermeras me veían con cara de maniacas, Maisumoto cerró la puerta con seguro e Isane comenzaba a sacar varios conjuntos para que me los probara – chicas, saben que debo ir al baño a cambiarme… no pensaran que me cambiare frente… ustedes…. – y fue cuando ambas sonrieron de forma indiferente y me mostraron el primer conjunto que debía probarme.

- Si. Se probara cada uno de estos conjuntos, hasta encontrar el indicado para su cena. – acabaron ambas quitándome la bata y probándome la ropa a la fuerza.

Pasamos como 3 horas probándome distintos conjuntos a ver cual me quedaba mejor, y al final conseguimos el indicado, o eso pensaba yo ya que habíamos probado 20 conjuntos distintos.

Primero me mostraron uno de Colegial, resultado: pésimo. Segundo me mostraron uno de Chico Malo totalmente de cuero, resultado: quemado por Isane y Hitsugaya. Tercero me mostraron uno de Emo, resultado: destruido por Matsumoto. Cuarto me mostraron un atuendo de esos que están de moda en el mundo humano para hombre que no era ni tan formal ni tan informal, resultado: Perfecto.

- Este, está perfecto, me gusta mucho – dije sonriendo después de encontrar el atuendo perfecto. En realidad no era nada del otro mundo. Estaba constituido por una Camiseta de Mangas Cortas con escote en forma de "V", de color negro. Con un pantalón de mezclilla de color negro que le quedaba algo ajustado a sus piernas. Encima de la camisa llevaba un Sweater que le quedaba un poco más debajo de la cintura con capucha de color negro con mariposas de color rosa bordadas. Y como calzado un par de zapatillas negras con una X rosada para combinar con el sweater.

Cuando nos dimos cuenta ya eran las 20:00 y lo primero que hice fue entrar al baño corriendo, me di un baño raido y peinándome, como si fuera eso posible dejándolo igual que antes, salió corriendo y poniéndose la ropa lo más rápido que pudo y colocándose la loción que habían traído sus ayudantes y el collar de su abuela.

Ya solo faltaba una hora para que el señor Hibari fuera a recogerlo al hospital, me mire por última vez en el espejo y las chicas me sacaron de la habitación a empujones, le avisamos a mi tío que iba a llegar tarde que iba a salir con un amigo y el solo respondió un “cuídate” comiendo sus dulces en su habitación viendo las luchas en la Tv

salimos de la casa a toda velocidad, subiendo al auto de Isane y saliendo a toda velocidad al hospital, solo tardaron 3 minutos en llegar y cuando llegamos me di cuenta que el señor Hibari no había llegado y me di cuenta que llegue algo temprano. Y decidí sentarme en uno de los asientos que estaban en el portal del hospital para esperar al señor Hibari.

- Una cosita mas Capitán Hitsugaya – se acerco Isane y Matsumoto – queremos que se divierta, no se pase toda la velada amargado, usted ya no es un niño queremos que por lo menos llegue ebrio a su casa. – dijeron con grandes sonrisas.

- Están locas!! Soy muy joven y mi tío me regañaría si legara ebrio a la casa – molesto por la petición que sus “amigas le hicieron”.

- Capitán Hitsugaya…. No intente engañarnos, sabemos que usted no es tan joven como aparenta, tendrá cuerpo de niño pero la edad no – Dijo Isane seria – y deje de ser tan anticuado, suéltese ese cabello – quitándome la cola que usaba dejando caer mi cabello que llegaba un poco mas debajo de mis hombros.

- Locas – molesto.

- Y sobre todo si van a un hotel, cuídese y use esto – dijeron ambas metiéndome en mi billetera unos paquetitos rosa, y yo sabía que eran esos exactamente. – para que se proteja. – dijeron ambas con un hilito e sangre saliendo de su nariz.

- Pervertidas!! – Dejándoles un par de chichones en su cabeza – yo no usare esas cosas y ahora ¡¡Largo!! – tirando a ambas en un arbusto y sentándose a esperar al señor Hibari.
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Re: Una... ¿cita?

Mensaje por Hibari Alaude el Vie Jul 15, 2011 2:52 am

En esta ocasión llevaba la radio apagada, se habia repetido un centenar de veces que solo era una cena de agradecimiento por el gran trabajo que el doctor hacia con él y porque el que se conocieran un poco más no era algo malo, dado las veces que paraba en el hospital y que el instinto le decia que seguiria yendo. No estaba mal estar de buenas con tu médico, más con el caracter irascible que él tenía.

Llego solo un par de minutos antes de la hora señalada y le sorprendió encontrarlo ya alli, sentado y vestido de forma juvenil. Lo encontró lindo lo que le provocó un nuevo dilema existencial. ¿Debía hacerselo saber?... Si habian quedado como amigos.. un chico no le dice a otro "estas muy lindo", pero quizas al chico si le agradaba saberlo, pero entonces quizas le estaba dando unas esperanzas que no eran...

- Por Dios... ¿toda la noche va a ser así?- mascullo apoyando la frente en el volante pues todavia no se habia acercado a la entrada, había parado en un cruce, como buen policía para ver si el doctor estaba o no estaba esperandolo. No entendía por qué estaba tan nervioso, no era la primera vez que iba a cenar con otro hombre, esa misma mañana habia comido en el barrio chino con su jefe y no se sintió tan perdido. Si hasta le habia enseñado a usar lo palillos- Solo es una cena, no va a pasar nada raro. Iremos al restaurante, cenaremos, conversaremos un poco y lo dejaré en su casa. Es una velada normal. El es médico, yo policia, somos adultos... - su cabeza se alzó y miro de nuevo al Doctor, agachando de nuevo la cabeza-... Yo soy adulto, el doctor es un niño... por el amor de Dios.. Debería haberle dicho a Kyoya que me sustituyera..- suspiró haciendo contacto de nuevo, y conduciendo los metros que quedaban hasta la entrada paró frente al doctor y se bajó del coche-. Buenas noches, Tōshirō, espero no haberle hecho esperar demasiado- saludo poniendose a la altura del muchacho no sabiendo si tenderle la mano, si inclinarse y darle dos besos en las mejillas o sin mantenerse austero como siempre. El recuerdo de como se despidió el chico la noche anterior lo tenía un tanto desubicado-... ¿Nos vamos?- preguntó optando por pasar aquel primer escollo de forma rápida.
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Re: Una... ¿cita?

Mensaje por Tōshirō Hitsugaya el Vie Jul 15, 2011 12:18 pm

Estaba algo preocupado, ahora que lo pensaba, nunca había tenido una cena que no fuera con Ichigo o con mis amigos. Y de repente me doy cuenta que cenare con el Señor Hibari y no tengo ni idea de que hablar. Esta vez no sabía de qué hablar o cómo comportarse. Su primera cita había terminado en un desastre, termine congelando el establecimiento entero porque la mesera me tiro una taza de pasta o como le dicen los humanos “fideos” o como se llamen, encima de mi por estar mirando a Ichigo, desde ese día no tenía una cita.

Estaba muy metió en sus sentimiento cuando lo sintió, el tren de pensamientos del señor Hibari, estaba tranquilo cuando leí que me encontraba lindo y eso hizo que me sonrojara fuertemente, me estaba diciendo lindo por este look, seriamente debía darle las gracias a ese par de enfermeras locas. Y ahí estaba otra vez ese bloqueo, nunca podía leer completamente lo que pensaba el señor Hibari, pero eso le ponía las cosas interesantes, las personas que eran fáciles lo aburrían.

Mira donde estaba peleando internamente con el mismo el señor Hibari, sonriendo, intentaba auto convencerse de que solo era una cena normal y cono ocurriría nada más y fue cuando leí lo que en la mañana del día de hoy. Eso lo puso rojo pero del coraje, 1º porque ceno con otra persona antes que yo, pero en realidad había sido desayuno o almuerzo, pero ese no era el punto, pero ese punto le ponía a hervir la sangre y 2º que el señor Hibari lo consideraba un niño todavía, si fuera un niño no podría trabajar en un hospital, aunque si comparábamos a el señor Hibari con su edad verdadera el señor Hibari sería el niño. Miro como se acercaban a la entrada del hospital y se estacionaba en frente de mi y se acercaba a mí y se ponía a mi altura para saludarme – buenas noche, Hibari-sama no me hizo esperar recién llegue, más bien llegamos muy temprano ambos – sonreía olvidando su enojo y acariciándole el cabello como hacia siempre en el hospital - puede quitar esa carita, no me lo voy a comer – sonriendo porque sus pensamientos estaban todavía algo turbios por el beso de despedida que le había dado ayer – si podemos irnos – sonriendo y poniéndose de pie. – tranquilícese no soy un monstruo excepto que usted crea eso. – intentando jugar un poco.
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Re: Una... ¿cita?

Mensaje por Hibari Alaude el Vie Jul 15, 2011 12:46 pm

Que le permitiera las confianzas de tocarle cuando no le retiró la mano al alzarla hacia su cabello (que teniendo en cuenta la diferencia de altura debe ser un gesto un tanto forzado pero imaginaremos que Alaude esta un escalón por debajo de Shiro-chan y así no hay tanta) sería un punto a reflexionar si no llega a ser porque las palabras que acompañaron al gesto le hicieron abrir los ojos sorprendido. ¿Quitar esa carita?... ¿se podia saber que impresión le estaba dando al doctor? No se tenía por un hombre expresivo, de hecho, la mayoría de la gente lo consideraba frío e impredecible, debido a que su impulsividad era imposible de esperar pues apenas mostraba un segundo antes lo que pensaba hacer, así que le sorprendia que alguien pudiera leer tan claramente en él.

- Perdoneme si... le di esa impresión- se disculpó de nuevo, vaya si ese muchacho era increible, dos disculpas en 24h, estaba batiendo record-. Solo... no acostumbro a llevar a nadie a cenar fuera de Kyoya, mi hijo- confesó con una leve sonrisa-. Admito que estoy algo oxidado en cuanto a relaciones extra-laborales se refiere- añadió andando hasta el coche y abriendole la puerta-. Espero me tenga paciencia, Tōshirō, lo último que deseo es amargarle la noche- afirmó cerrando la puerta y metiendose en el lado del conductor arrancó y comenzo a conducir en dirección al area de ocio y restauración-. Como dijo que no tenía preferencia de comida, supongo que no le importará que lo lleve a un italiano que conozco, es lo más parecido a comer en La Toscana que he tenido el gusto de encontrar. Hice reserva, pero si prefiere otro lugar aún estamos a tiempo...- comentó dejandole una puerta abierta a algo más cercano al chico, por su nombre podía pensar que era japonés, pero siempre le habia dado la impresión de ser alguien más nórdico, por el tacto de su piel, aunque realmente no sabia demasiado del doctor.
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Re: Una... ¿cita?

Mensaje por Tōshirō Hitsugaya el Vie Jul 15, 2011 2:36 pm

Creo que me estaba pasando demasiado con el señor Hibari, estaba comportándose como su tío Ukitake, jugando con la mente de los demás, no le agradaba ver y sentir al señor Hibari tan contrariado, veía que con cada palabra que salía de mi boca afectaba al señor Hibari, cuando abrió los ojos no pude evitar sonreír, se veía adorable tan confundido, seriamente estaba pensando en perturbarlo más seguido, y fue cuando recordé lo que habían dicho una vez su amiga Suì-Fēng, // “Tienes un lao malvado y maquiavélico cuando quieres mucho algo… Capitán Hitsugaya”// ahora estaba de acuerdo con esa descripción que su amiga hizo de él, tal vez tenía una pisca de maldad en mi, ya estaba sonriendo por que el señor Hibari se había sorprendido en la forma que lo conocía tan bien, seguro ni pensaba que tenia poderes telepáticos.

- Jajajajaja, acepto sus disculpas Hibari-sama, aunque son innecesarias – volviendo a sonreír, ya había logrado sacarle dos disculpas al señor Hibari, eso era algo extraño ya que las otras veces que había trabajado con el señor Hibari, era casi imposible sacarle una sonrisa – Tranquilo…. Yo tampoco estoy acostumbrado a salir a cenar, mi primera cita salió en un completo desastre, casi mato a todas las personas del restaurant por tirarme una sopa encima, uhhhh – recordando esa vez tan vergonzosa – ya también estoy algo oxidado, no creo que pueda amargarme la noche, cuando estoy con usted me siento muy feliz – subiendo al auto cuando el señor Hibari le abrió la puerta del auto y este se subiera para ponernos en marcha – es verdad no tengo preferencia por la comida, y si usted se siente cómodo llevándome a un lugar que le recuerde a su hogar, por mi está bien y no quisiera que desperdiciara la reserva. - sonriendo leyendo que quería que escogiera yo algo mas con mi lugar de origen, pero si me hacia escoger a eso terminaríamos en un cementerio y riendo por leer que pensaba que venía de un país nórdico y que no me conocía muy bien – sabe una cosa me costó acostumbrarme a esta ciudad, yo vengo de Suecia, y aquí el clima era algo diferente. – mintiendo pero era uno de los idiomas que más sabia y si me preguntaba por su acento ya tenía una forma de salir de ese predicamento.
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Re: Una... ¿cita?

Mensaje por Hibari Alaude el Sáb Jul 16, 2011 4:22 am

Bueno, al menos ambos estaban en igualdad de condiciones, diria incluso que hasta partía con ventaja, pues el no habia tenído una cita jamás y el doctor habia tenido una que era desastrosa. No debía ser muy difícil superar una sopa derramada, iban a un lugar donde el plato fuerte era la pasta.

Escucharle decir que a su lado se sentía feliz le provocó una sensación desconocida, quizás porque despúes del fracaso en su matrimonio, habia creido que carecía de la capacidad para hacer feliz a nadie a pesar de que se esmeraba en que a su hijo jamás le faltara de nada.

Quizas debía responder algo mientras el chico le iba contando esas cosas de su vida, el se abría sin esfuerzo pero Alaude se encontraba tan fuera de lugar, que no sabia que decir, asi que solo asentia y a veces sonreia leve dandole a entender que lo escuchaba con atención, pero que sencillamente era un hombre de pocas palabras, hasta que alcanzó a oirle decir que provenía de suecia y le miró de soslayo, mientras tomaba el desvio hasta el restaurante.

- Así que.. es sueco...- dijo creyendose la mentira, pues no tenía motivos para sospechar que el chico no era sincero con él-. Pero Hitsugaya es un apellido japonés, al igual que su nombre- dedujo, hablar sobre la familia y los origenes era un tema en el que Alaude se sentía cómodo y lo uso para relajarse un poco e ir paso a paso-... ¿Es medio europeo como yo?- preguntó mientras iba estacionando en el parking del restaurante. Se habia estirado bastante y lo habia traido a un buen local de 4 tenedores, no tenía muchos vicios y Kyoya era bastante comedido con los gastos de la casa, asi que su económia no se resentiría mucho por aquel esfuerzo, ya estaba bastante harto de pagarle los caprichos a su ex-mujer-. Mi padre era japones y mi madre italiana, por eso que mi apellido no pegue demasiado con mis rasgos casi arios...- comentó pues apenas tenia los ojos un poco rasgados, no era como su hijo que habia sacado toda la vena japonesa que no le habia salido a él, aunque bueno, Daniela era bien morena de cabello.

Se bajó del coche y le abrió la puerta e hizo un amago de tenderle el brazo cual caballero cuando recordó que eran dos hombres y carraspeó cuadrandose. Aún le costaba comportarse de forma natural con eso.

Acompañandolo a la puerta, dio su nombre para la reserva y el maître los condujo a su reservado, mostrandoles la carta de vinos, primer escollo en la cena, pues Alaude tenía intolerancia al alcohol, se le subia a la cabeza hasta el de los bombones.

- Yo tomaré agua, tengo que conducir- la eterna excusa que siempre usaba para salir del paso y miró a Tōshirō, aunque le veia muy joven sabia que minímo tenía edad para beber- ¿Quieres que pida media botella de rosado espumoso?- le preguntó-. Los vinos italianos son muy buenos...- afirmó pues habia visto en la carta que tenían botellas del vino de su familia, pues sus abuelos italianos eran viticultores de gran renombre.
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Re: Una... ¿cita?

Mensaje por Tōshirō Hitsugaya el Sáb Jul 16, 2011 1:41 pm

Iba muy feliz viendo por la ventana del auto viendo la gran ciudad y ahora que se daba cuenta no había conocido la ciudad muy bien, solo conocía el Hospital, Su casa y el barrio Japonés cuando fue a visitar a Isane cuando esta se enfermo y fue a llevarle un par de Bizcochos de Chocolate, que se los enviaba su tío para que se repusiera rápido.

Le encantaba ver la ciudad las luces brillantes, los edificios enormes, la gente conviviendo feliz, sin reglas ni restricciones. Cuando estaba en la sociedad de almas se sentía como un prisionero, para todo había 1 regla, pero casi siempre desobedecía esas reglas y me salvaba el Capitán Yamamoto o la Unohana-Sensei disculpándose y recibiendo el castigo por mí.

Sentía que se estaba abriendo demasiado con el señor Hibari, a este paso iba a terminar confesándole que era un Shinigami. Me daba cuenta que el señor Hibari me prestaba atención en todo, me gustaba ver como sonreía levemente, sabía que el señor Hibari es un hombre de pocas palabras y me i cuenta que me miro soslayo cuando le dije de “mi lugar de origen” y este comenzaba a hablar con un poco mas e soltura.

- så är, jag är svenska – hablando en sueco diciendole: Asi es, soy sueco. Sonriendo por lo que dijo de mi nombre y mi apellido – Si, el nombre y apellido me los puso mi padre, le gustaba el significado; Invierno así me representaron por mi cabello y mi color de ojos, aunque es algo extraño mi Mamá era de cabellera negra y ojos negros y mi padre también fue algo extraño – recordando a sus padres y la historia que me conto mi abuela sobre como habían escogido su nombre – y si soy medio europeo, mi padre era Japonés y mi mama era Sueca, mi papa siempre se la pasaba viajando hasta que conoció en un negocio a mi mama en Suecia y comenzaron con una relación y bueno se casaron y me tuvieron. Bueno según lo que me conto mi abuela – y eso era cierto, mi mama era la Shinigami encargada de cuidar a Suecia de los Hollow y mi papa era un Shinigami Exiliado que al casarse con mi madre había vuelto a la Sociedad de Almas – aunque no recuerdo mucho de ellos, cada vez que los recuerdo solo veo la imagen de mi abuela y mi tío. – sonriendo.

Cuando me di cuenta ya habíamos llegado al restaurants, y cuando iba a bajarme del auto el señor Hibari llego y me abrió la puerta y me tendió el brazo y sin dudar lo tome sin agregar nada, sabía que Hibari-sama estaba haciendo un gran esfuerzo.

Fui junto al señor Hibari hasta la puerta y escuchando todo lo que decían, cuando nos guiaron nuestra mesa el maître me pidió que me sentara al otro lado de la mesa y mostrándome la carta de los vinos de los cuales reconoció unos pocos, ya que mi tío coleccionaba algunos, desde que tuvo su relación con su otro “tío” Shunsui.

- Hibari-Sama no sea aguafiestas, beba un poco no sea amargado – poniendo ojos de perrito – no me debe bebiendo solo – haciendo un puchero y colocándose su dedo en el labio – ok, aceptare pero si bebe conmigo – sonriendo – si conozco alguno de estos vinos, mi tío los colecciona, le gustan coleccionar los más raros e inusuales, es su Hobbie - todavía sonriendo.
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Re: Una... ¿cita?

Mensaje por Hibari Alaude el Dom Jul 17, 2011 3:17 am

Lo que le contara sobre su familia en el coche aún giraba en su cabeza mientras ojeaba la carta de vinos. Le habia dicho que vivia con su tío, pero no sabía que se habia criado sin sus padres, pues eso entendió del relato sobre su abuela. Parecía que tenían en común el pertenecer a familias poco corrientes, pues él apenas conocía a sus abuelos maternos, nunca le perdonaron a su madre casarse con un policía de origen japonés siendo una chica de buena familia italiana, y bueno, sus abuelos paternos murieron antes de que él pudiera conocerlos. Su madre tambien falleció teniendo él 14 años y en aquellos momentos no se hablaba con su padre, asi que se podía decir que Alaude no tenía más familia que su hijo y lo había criado de forma que nunca dependiera de nadie, ni siquiera de él, por si algún día le faltaba tambien ya que su trabajo era peligroso. Lo que más le dolia es que su hijo si tenía madre y esta no era capaz de mirarlo a la cara, Alaude al menos habia podido disfrutar de la suya 14 años, ver el amor en sus ojos, aprender algo... por dolorosa que fuera luego su perdida.

Tardó un poco en darse cuenta que Tōshirō le hablaba, no sabia por qué ese muchacho siempre le hacía recordar el pasado, y cerró los ojos un instante suspirando quedo para volver a prestarle atención, mala idea porque cuando volvió a mirarlo lo chantajeaba con una mirada de perrito mojado que no le serviria a ninguno salvo a ese joven doctor albino.

- Es que yo.. no soy muy bueno bebiendo...- dijo entrecortado sin comprender por qué se sentía acorralado si normalmente ese tipo de trucos no funcionaban con él, el maitre aun esperaba así que acabó desviando la vista y suspirando derrotado-. Esta bien.. traia una botella de Lambrusco...- acabó cediendo aunque él apenas lo probaría, no queria quedar en evidencia delante del doctor, otra cosa extraña pues nunca le habia importado lo que nadie pensara de él.

Cuando el camarero retiró las cartas de vinos sustituyendolas por las de menú y se retiró para ir en busca de la botella de vino, retomó la conversación sobre su tío.

- Así que su tío colecciona vinos raros... se llevaria bien con mi abuelo, es dueño de una prestigiosa bodega de vino italiano y recuerdo que la única vez que visite su casa tenía en un expositor algunas botellas de ese tipo, de sus propias cosechas- confesó mirando la carta aunque ya sabia qué pediria. Le encantaba los ravioli de carne a la crema de queso, además a él le salian de muerte aunque ya no los hacía porque Kyoya odiaba la comida italiana-. ¿Tiene ya en mente lo que pedirá?
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Re: Una... ¿cita?

Mensaje por Tōshirō Hitsugaya el Dom Jul 17, 2011 7:22 am

Eso sí que lo entretenía, cada 3 minutos entraba a la mente del señor Hibari, le gustaba estar conectado con él, leyendo la historia de sus familiares, pero mis padres fueron muy distintos lo cuidaron hasta que cumplió los 5 años, después fueron acecinados en una misión por unos cuantos Vasto Lorde, desde ese entonces fui criado por mi abuela y mi tío ya que mis abuelos paternos y demás miembros de la familia estaban ocupados en los asuntos de la nobleza para sus demás familiares y para sus abuelos no tenía contacto porque eran miembros de la Cámara de los 46 y no podían comunicarse, tuve lo que cualquier niño quisiera terne. Tuve sin fin de juguetes (aunque no los usaba), tuve una buena educación, tuve una buena familia que me amaba y cuidaba, pero nada de lo que hicieron su tío y abuela. Pero nada de eso se compara con algunos momentos que estuvo con su mama antes de morir, cuando me llevaba a la montaña detrás de nuestra casa y nos poníamos a ver las estrellas y bueno mi padre siempre le leía libros para dormirlo o entretenerlo cuando estaba triste o cada vez que sus compañeros se iban huyendo por que era extraño, por tener el cabello blanco….. Después de la muerte de sus padres dejo de ser el mismo chico alegre, volviéndose frio como el hielo, pero ahora ese hielo se derritió por el señor Hibari.

- Jajajaja alguien como usted no es bueno bebiendo, me está jugando una broma – sonriendo sabiendo que el señor Hibari no me diría que no, viendo como suspiraba y pedía la botella – que bien – sonriendo mirando al señor Hibari directo a los ojos, poniendo su sonrisa más dulce – si mi tío colecciona vinos raros, es su pasatiempo, los colecciona desde que comenzó a salir con mi tío Shunsui, los coleccionaban de todas partes del mundo, hasta que nos mudamos a esta ciudad y dejamos de viajar por la salud de mi tío Ukitake…… y seguro se llevarían muy bien, en la casa de mis padres mis tíos también tenían un viñedo y ellos hacían varios vinos, pero ya no hemos vuelto a esa casa, seguro esta toda polvorienta, hace 4 años que no vamos – recordando a sus padres. – es la casa que está en la colina al otro lado de la ciudad, debe conocerla, es la que usan para hacer la fiesta de navidad de los policías. – sonriendo.

- En realidad no se que pedir, señor Hibari, que tal si pide por mí y me sorprende, ya que usted debe saber más de comida francesa que yo. – con un sonrojo – intente sorprenderme söt liten sak – sonrojándose por decirle algo tan cursi, pero lo hice fue como un reflejo, después de todo decirle cosita bonita solo se lo había dicho a mi Zorrito Ártico y a nadie más, ni a los bebes les había dicho así – lo siento señor Hibari. No fue mi intención decirle eso. – haciendo un leve reverencia.
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Re: Una... ¿cita?

Mensaje por Hibari Alaude el Lun Jul 18, 2011 2:40 am

Sabia que era inverosímil que un hombre como él no bebiera, pero era otra de las rarezas de su cuerpo, junto a su alergía a la penicilina o esa extraña habilidad que solo usaba para reproducir sus esposas mientras peleaba. Esas llamas purpuras que tanto él como su hijo eran capaz de crear y de la cual aún no habia averiguado nada, pero como no las utilizaba de forma evidente tampoco se preocupaba demasiado del cómo o el por qué. Bastante ocupado estaba con su vida para cuestionarse si era un monstruo o vete a saber qué.

Mientras esperaba que regresaran a tomarle el pedido, escuchó al doctor hablar de sus tios y sus hobbies, confesandole que la casa donde realizaban las fiestas de navidad del cuerpo tambien les pertenecia.

- No suelo ir a fiestas- le respondió sin querer sonar amargado, pues ese "no suelo ir" más bien era un "nunca voy", realmente no se llevaba bien con nadie en la comisaria, lo más parecido a tolerar era su nuevo Jefe, pero estaba convencido que el que se hubiera pegado a él como compañero era solo por mantenerlo vigilado, ya le habia demostrado que no confiaba del todo en él.

Cerró la carta cuando le dijo que le sorprendiera y pidiera por él, aunque le jugó una mala pasada su mente, pues estaban en un italiano, no en un francés, añadiendo algo en sueco que hizo ruborizarse al doctor y pedirle disculpas por lo que alzó una ceja desconcertado. El sueco no era un idioma que conociera, así que no tenía ni idea de que le habia llamado.

- Yo no... hablo sueco...¿Qué es lo que dijo?- preguntó aunque no estaba seguro de querer saberlo, ese sonrojo... deducia que habia usado algún halago o apelativo cariñoso con él.. eso le incomodaba en cierta medida, apenas si toleraba que lo llamaran por su nombre y casi la única persona que lo hacía era su propio hijo, nunca le habia llamado padre o papá.

Antes de que pudieran aclarar lo ocurrido, el maitre llegó y les mostró la botella, sirviendo un poco en las copas, por lo que Alaude tomo la suya y se mojó apenas los labios para darle el visto bueno y que dejara la botella en la mesa tras llenar las copas.

- Di entranti, un'insalata cesare ed antipasto, e come piatti forti ravioli di carne alla crema di formaggio per due- solicitó entregandole ambas cartas y de nuevo, observando al doctor aún a la espera de resolver la conversación anterior-. Espero que le guste lo que pedí.. es.. mi plato favorito.
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Re: Una... ¿cita?

Mensaje por Tōshirō Hitsugaya el Lun Jul 18, 2011 5:24 am

Estaba muy concentrado en los pensamientos del señor Hibari, teniendo cuidado de que un lazo mental se creara y pudiera leer también mis pensamientos, pero necesitaba hacer eso, nunca confiaba en las personas a las que no pudiera leer sus pensamientos, pero los pensamientos del señor Hibari no fueran tan complejos, mi mente los recibía como si fuera una pintura abstracta, todo mezclado. Y comenzó a darme cuenta como mis poderes estaban afectando al señor Hibari, los sentimientos que nunca demostraba los estaba sacando a flote por escudriñar tanto en la mente, mis poderes pueden estar afectarlo o ¿yo era el que estaba haciendo cambiar al señor Hibari?, y fue cuando leyó en la mente de las habilidades especiales del señor y cuando fue a leer sobre los poderes del señor Hibari, el enlace se corto otra vez, eso lo estaba irritando de sobremanera, cuando llegara a casa investigaría sobre eso.

- Tranquilo, un hombre como usted está más ligado a cuidar a su hijo y su trabajo que ir a las fiestas – sabia por el tiempo que lleva conviviendo con Hibari-sama, que se preocupaba mucho por su trabajo y sobre todo por su hijo aunque no lo demostrara, pero no iba a agregar nada más, si se inmiscuía demasiado en su vida, el señor Hibari terminaría alejándose de el.

Estaba todavía ruborizado, cuando se llevaron la carta, y fue cuando se dio cuenta, estaba pensando solo en el señor Hibari y ni sabía lo que estaba diciendo en este momento. – lo siento estaba en otro mundo, no sé lo que estoy diciendo, disculpa. Si me preguntaran donde estoy parado no sabría que responder – avergonzado de lo que había dicho, pero cuando le pregunto sobre lo que había dicho en sueco, quede paralizado en mi silla, no sabía que responder, era algo cursi y me incomodaba decírselo un poco – bueno dije…. Cosita….Bonita – Sonrojándose totalmente.

Pero no pudo continuar hablando, ya que había llegado el maître con la botella, tomo la suya pero no la probé decidí esperar, no podía ponerme a beber. Tenía el estomago vacío desde el almuerzo por y era peligroso – a...etto… en realidad no sé muy bien lo que pidió solo entendí algo de carne con crema de queso, no entiendo muy bien el italiano, debo estudiar más. – sonrojándose otra vez por su falta de conocimiento en ese idioma – y si usted dice que sabe bien, entonces debe ser verdad – sonriendo nunca desconfiaría del señor Hibari.
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Re: Una... ¿cita?

Mensaje por Hibari Alaude el Mar Jul 19, 2011 2:21 am

Su respuesta a lo que había dicho en sueco lo dejó parpadeando perplejo mientras el doctor adquiria un fuerte color en las mejillas.

- C...cosita...bo..- imposible reproducir semejantes palabras para un hombre como él, gracias al cielo que desviaron la conversación a la cena porque realmente se había quedado bloqueado por ese apelativo. Es decir... que alguien llamara "cosita bonita" al doctor sería algo lógico. Era pequeño, hermoso, agradable y amable, lo que cualquiera consideraria una "cosita bonita"... pero ¿él? Si era el hombre más seco, frío y desagradable de la comisaria ¿cómo podia nadie denominarlo así?

Decidió aparcar el tema y no darle más vueltas, era consciente que le agradaba al doctor, despues de todo estaba allí cenando con él y tras lo que dijeron las enfermeras, habia que ser muy estúpido para ignorar ese hecho, el problema era... ¿qué pretendía el mismo con aquella cena?... En principio, no seguir oyendole sollozar y pensar que nadie pudiera sentirse atraido por él... pero.. le estaba diciendo entonces que él se sentía atraído por él...

- " Ya basta. Solo es una cena, ¿es que dos adultos no pueden cenar sin segundas intenciones?"- se regañó mentalmente por sacar las cosas de quicio, tan solo le habia hecho un comentario, no tenía que ponerse tan nervioso. Se sentía como un crío de guardería al que una chica le da su primer corazón recortado- "Soy patetico"- suspiró resignado, antes de verle sonreir al afirmar que si él decia que estaba bueno se lo creeria y sintio un leve calor en el pecho. Esa expresión en el doctor era linda, como cuando se sonrojaba, le gustaba mirarlo cuando sonreia-. Los raviolis son.. unos cuadrados de pasta que se rellenan de diferentes ingredientes, en este caso de carne, pero se puede usar cualquier cosa. Yo hago unos rellenos de espinacas y queso que estan bastante buenos si algun día quiere podria prepara...- parpadeo al darse cuenta que se estaba ofreciendo a cocinar para él, ¿qué le pasaba?... Realmente... ¿deseaba tanto pasar tiempo con ese muchacho?
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Re: Una... ¿cita?

Mensaje por Tōshirō Hitsugaya el Mar Jul 19, 2011 3:11 pm

Se sentía muy feliz, sus poderes mentales si estaban haciendo estragos en el cuerpo del señor Hibari, su mente era una tormenta de pensamientos, se veía que estaba confundido, los sentimientos del señor Hibari eran muy inestables, después de tanto tiempo que el señor Hibari usara esa mascara de frialdad, los sentimientos podían ser impredecibles y si los ocultabas, te golpeaban con más fuerza cuando los volvías a sentir. En cierto modo me gustaba ver esa expresión de niño confundido en la cara del señor Hibari, me provocaba darle un tierno beso – como si el señor Hibari se fuera a dejar – diciendo en voz alta sin darse cuenta de lo que decía, estaba tan metido en sus pensamientos que decía todo lo que pensaba.

- “¿segundas Intenciones?” – leyó esa oración y le resulto algo gracioso, el no pensaría que el señor Hibari tuviera dobles intenciones, pero si yo fuera como mis amigas Isane y Matsumoto seguro ya estaría violando al señor Hibari en un callejón oscuro. Y fue cuando leyó lo de los niño de guardería y sonreí – etto… ese fue un gran suspiro, en que pensaba – y puse mi sonrisa más inocente, como si no supiera que estuviera pensando en todo momento el señor Hibari y fue cuando me enoje completamente al leer que el señor Hibari se decía así mismo que era patético y el no era patético – suena rico – sonriendo, le gustaba ya que iba a probar algo diferente, en su casa solo comíamos dulces o frutas y verduras ya que a su tío odiaba la carne y no le agradaba ver a la gente comerla y yo estaba a dieta e carnes para mantenerme en forma pero hoy rompería esa dieta – me encantaría probar su comida, pero como me lo dijo fue algo inusual…. Parece como si quisiera pasar más tiempo conmigo – sonriendo con algo de chulería, no es que le agradara sino que era algo bipolar, la ultima vez un chico de 18 años le había dicho un piropo en el hospital, 1º le agrado un poco el alago y cuando se dio cuenta estaba supe molesto y el chico se fue del hospital con una mar marcada en la cara. – creo que ahora veré si es cierto lo que me dijo, espero que su sabor sea bueno porque si no me la cobrare – sonriendo de forma indiferente rodeado de un aura gélida y viendo como llegaba el maître con los platos – jajaja no se preocupe solo era una broma, pondría mi vida es sus manos.
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Re: Una... ¿cita?

Mensaje por Hibari Alaude el Miér Jul 20, 2011 2:38 am

Cuando hizo ese comentario sobre su suspiro, se sonrojo muy levemente negando con la cabeza y apenas susurrando un "nada", mas le valdría centrarse en la cena o acabaría por amargarle la noche al doctor con sus tonterías de divorciado que no sale en años.

- ... ¿Como...si quisiera..?- parpadeó ante aquellas palabras que siguieron a su aceptación a que cocinara para él. Era como si fuera totalmente transparente para el chico, como si pudiera leerle la mente- "No seas paranoico... "- se regañó bajando la mirada. Le daba tanto miedo encontrar a alguien con el que "conectar" que era incapaz de aceptar que simplemente el doctor y el se entendian- "Menos mal que no le tenía miedo a nada"- se burlo de si mismo volviendo a mirar al doctor, ignorando su broma siguiente, no tenía demasiado sentido del humor así que no la pillo del todo-.. Bueno.. solo pense que.. cómo de todas formas tengo que volver a ir al hospital dentro de una semana a que me quite los puntos del brazo.. quizás... le gustaría, no se... que le llevara el almuerzo y...- ¿sería capaz de decir una frase del tiron?¿qué coño le pasaba?- y..- tomó un poco de aire para ver si se centraba-. Pues.. podríamos almorzar juntos ese día, en el parque frente al hospital- bien, ya lo habia soltado-". Bravo, no querias ir a esa cita y ya le estas pidiendo otra"-. El camarero apareció con el pedido y le miró mal- ¿Por qué tardo tanto?- le espetó pues de verdad que ya no sabía ni lo que decía, le iba a hacer caso a su hijo y se beberia su copa. Dudaba que pudiera hacer más el ridiculo.
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Re: Una... ¿cita?

Mensaje por Tōshirō Hitsugaya el Jue Jul 21, 2011 6:15 am

- Señor Hibari lo veo muy tenso, ¿Qué? Todavía le duele la herida verdad. – Preocupado porque sus poderes no hayan hecho efecto – si quiere podemos ir a mi casa y volverlo a revisar. – listo para salir y llevarlo rápido a la clínica y revisarlo, no dejaría que Hibari-sama se lastimara por salir con él, desde ayer en la tarde se había convertido en su protegido.

- Señor Hibari tranquilo no hay razón para ponerse nervioso – sonriendo, en realidad como pensaba el señor Hibari, era totalmente transparente, y su mente era una tormenta que a veces me ocultaba las cosas, pero eso no era impedimento, sabía que el Señor Hibari poseía poderes especiales, así como su hijo, solo esos poderes en su hijo eran más débiles por su edad, pero eran casi iguales, pero me dolía la cabeza de tanto buscar cuáles eran sus poderes y cada vez que estaba a punto de saberlo estos huían. No me preocupaba si no se enteran que también tengo poderes no será ningún problema. Pero me sorprendía que alguien tan distinto a mi me lograra atraer – hay señor Hibari el tiempo que llevo conociéndolo, nunca a reído abiertamente ¿Por qué? – poniendo ojos de perrito para que le respondiera pero cambiando por recordar algo que debía darle – oh Señor Hibari tome esto, cuando necesite ayuda con algo o un amigo al que quiera contarle sus problemas, sabrá como usarla – colocando al lado del plato del Señor Hibari, una tarjeta blanca con un símbolo dorado en ella – es la tarjeta de acceso de la clínica – sonriendo y sonrojándose por darle una de las tarjetas de acceso maestra de la casa – y esta otra para su hijo por si necesita algo también – pasándole una tarjeta igual pero de color azul – y me encantaría almorzar con usted, será muy divertido. Y no se moleste hay muchas personas aquí, debe estar haciendo lo mejor que puede – intentando salvar al empleado. No me gustaba que nadie estuviera en problemas – además no se tardo tanto – sonriéndole al chico que los atendía.
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Re: Una... ¿cita?

Mensaje por Hibari Alaude el Jue Jul 21, 2011 8:13 am

Cuando le soltó lo de ir a revisar sus heridas en su casa sintió un nerviosismo en la boca del estómago. Tardó un poco en recordar que el doctor tenía una clínica allí montada, que no era una invitación encubierta a su casa, y eso le hizo sentirse un poco culpable. Kyoya podía haberse ahorrado el comentario sobre que se dejara llevar, ahora tenía ideas raras y malinterpretaba todo.

- No es... necesario, realmente... hoy me senti bastante bien para tener dos costillas fisuradas- claro que él no sabia que ya estaban soldadas del todo y que realmente lo único que le quedaba del peligroso encuentro del día anterior eran los puntos del brazo, si hasta habia corrido cerca de medio km detras de su contacto, lo habia reducido y se habia llevado un codazo sin apenas resentirse-. Es un gran médico...- añadió para compensar ese estúpido pensamiento que le hizo creer que el joven doctor podia estar invitandolo a su casa en la primera cita. Cuando le dijo que se tranquilizara, llevó la mano a su copa y la miró. Aquello no estaba saliendo bien, realmente no estaba hecho para salir con nadie, no sabia que hacia alli-. Perdoneme, Tōshirō... hace mucho que no voy con nadie a cenar... por lo menos no con alguien fuera del trabajo, no... se me da bien tratar con la gente, ya lo ha visto...- añadió sin mirarlo, jurando que esas excusas ya se las habia dado antes, pero realmente no sabia como comportarse con él, sabiendo que le gustaba aunque no entendiera cómo o por qué, su pregunta sobre por qué nunca reia lo tomó de imprevisto como cada cosa que ese chico le decia, parecía haberse fijado muy bien en él, mejor que él mismo, pues... ¿qué podia responder a eso?¿Qué no sabia sonreir?¿Que en toda su vida solo habia sentido dos veces la autentica felicidad capaz de hacerle reir?... él nacimiento de Kyoya que siempre seria para él el día más feliz de su vida y él día en que lo concibió... del cual jamas se arrepentiria porque nunca renegaría de su hijo, hubiera nacido por las circustancias y motivos que hubiera nacido, aunque él fuera a aquella cita pensando encontrarse con alguien distinto, por ser engañado y manipulado por una apuesta. Aunque Daniela viera en Kyoya a Alessandro y por lo tanto lo odiara, él cuando miraba a Kyoya solo veia a su hijo, a la sangre de su sangre-. No soy un hombre muy expresivo- fue toda su respuesta a aquella pregunta finalmente, cerrando los ojos se llevó la copa a los labios. Porque una noche se olvidara de todo no pasaba nada. No podia hacerlo peor.

Cuando dejó la copa en la mesa, miró la mano del doctor acercandole algo, una tarjeta para él y otra para su hijo, para que pudiera acudir a él siempre que lo necesitara, a su clínica privada. Sin duda el doctor era demasiado atento con él.

Tras defender al camarero, que debia estar acostumbrado a los clientes gruñones pues apenas pidio unas disculpas y sirvio tras la defensa de albino, marchandose seguidamente devolvio la vista a las tarjetas.

- No puedo aceptarla... yo... Kyoya y yo.. nos las arreglamos bien solos...- el escudo defensivo de siempre. No podian confiar en nadie, sus problemas los arreglaban por si mismos pues si la propia madre de su hijo no era capaz de mirarlo a la cara como iba a decirle a Kyoya que confiara en alguien al que ni siquiera conocia. Y por su parte... se habia cerrado tanto tras ver tanta mierda en el trabajo que ya no sabia como abrirse a nadie-... Se lo agradezco doctor, pero... realmente si le necesito lo buscaré en el hospital... no querría molestarle en su casa, fuera del trabajo... preferiria... que si nos vemos... usted fuera solo Tōshirō y yo, Alaude, sin el doctor y el inspector por medio... solo dos personas que se estan conociendo... ¿le parece?- preguntó intentando no dañar sus sentimientos, pues él... ni siquiera sabia lo que sentia, le parecía que el albino iba demasiado rápido y él todavía tenía que romper muchas cadenas que lo ataban a su pasado.
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Re: Una... ¿cita?

Mensaje por Tōshirō Hitsugaya el Jue Jul 21, 2011 1:26 pm

Los sentimientos del Señor Hibari era muy inestables y parece que el licor estaba haciendo un extraño efecto en el, sus señales mentales se estaban convirtiendo en ondas y me estaban confundiendo ahora a mí, ya mi mente estaba muy apegada a la del señor Hibari, si quisiera en este momento el señor Hibari escucharía todos mis pensamientos y sentir mis sentimientos, eso sería peligroso, en mi están demasiadas cosas que el Señor Hibari no debería ver.

- Eso me agrada… me gusta mucho… que usted se encuentre bien… aunque seguro usted no a estado haciendo ninguna actividad muy peligrosa – mi sonrisa no se hizo esperar, pensé que mis poderes se estuvieran pendiendo o que en el señor Hibari no funcionaran ninguno de ellos, pero veo que solo tuvieron un efecto retardado, seguro por los poderes del señor Hibari, los poderes deben ser casi iguales a los míos o sean lo contrario. Y fue cuando erre y el señor Hibari si había hecho cosas peligrosas ayer – no soy un buen médico, todavía me hace falta mucho que aprender y cuando acabe la cena, prepárese para un regaño por desobedecerme – sonriendo de forma indiferente – no debió a ver corrido esos riesgos – tomando un poco de su copa, imitando al señor Hibari, y volviendo a mi actitud de antes, no me gustaba amenazar a nadie, pero no podía evitarlo con el señor Hibari, no quería que le pasara nada malo, desde ahora vigilaría cada paso que diera el señor Hibari – tranquilo, intente soltarse, deje de pensar en las cosas negativas y piense en lo positivo… sé que no está acostumbrado a estas cenas y se también que desde su juventud no sale a ninguna fiesta… pero de eso me encargo yo. – sonriendo esta cena se estaba poniendo muy entretenida para el, ojala y fuera como Shunsui y poder jugar completamente con la mente de las personas, debió haber tomado mas enserio las clases de psicología, era interesante los pensamientos del señor Hibari, buscando una escusa creíble para mis preguntas de las cuales ya sabía respuesta, pero lo siguiente si me desconcertó el señor Hibari solo…… - con que es eso lo que pasaba, solo había experimentado la verdadera felicidad 2 veces en su vida – agachando la cabeza – pero no la experimento cuando por fin interactuamos, ambos. – algo triste, sus sentimientos se estaban sincronizando con el señor Hibari molesto por todo lo que recibía – no sabe como en este momento odio a esa tal Daniela – con un aura gélida alrededor – pero… me cae muy bien el niño Kyoya, es un angelito en el fondo – cambiando rápidamente su aura gélida por una tranquila – no creo que el haya sido un error, es un gran chico – sonriendo – y Hibari-kun solo necesita alguien que le enseñe a saber divertirse – levantando los brazos.

Sin duda mi tío me iba a preguntar por la otra tarjeta de Acceso directa de la casa, pero ya no le iba a ocultar nada, le diría claramente que tenía un nuevo amigo en la ciudad y que habíamos tenido una cita donde me había divertido mucho, aunque eso significada ganarse una buena hora de sermones y otra abrazos, desde un principio sabía que su vena bipolar la saco de su tío y al final salía a flote por la presencia del señor Hibari.

Vio como el camarero había terminado de servir el platillo que pidió el señor Hibari y se despedía sonriéndome, y yo lo despedía con la mano. Vi el platillo en frente de mi y era la primera vez que veía algo así y decidió esperar a que el señor Hibari comenzara primero a comer, no me agradaba mucho empezar antes que los demás.

- No se porte a la defensiva, pero… sé muy bien que ustedes pueden cuidarse solos, si antes que lo conociera podían cuidarse… no es necesario que ahora los cuide… pero acéptelas, úsenla para una emergencia - sabia que el señor Hibari no era fácil de abrir su corazón y darle su abierta confianza. Después de todo lo que había vivido el señor Hibari lo entendía, cuando llego al mundo humano se había cerrado totalmente, ni siquiera había salido de la habitación de sus padres en 3 semanas, no había comido ni bebido nada y se había enfermado, pero después conocí a mis amigos y me fui abriendo poco a poco, y al final termine desenvolviéndome como en la Sociedad de Almas. – no me lo agradezca… considere una cosa, tengo la suficiente confianza en usted como para darle la “llave” de mi casa a usted y su hijo, sé que no puedo tomar el lugar de su Ex-esposa, ni el de una madre para el niño Kyoya, pero puede ser un amigo, y Alaude me parece muy bien conocernos mejor – sonriendo – pero acepte las tarjetas y acepte esto también, te lo doy de corazón, aunque sea diminuto, tu acéptalo – levantándose y colocándose detrás del Alaude y colocándole en su cuello su collar en forma de copo de nieve – tengo la suficiente confianza en ti para confiar lo más preciado en mi vida, este collar me lo regalo mi abuela, en mi 10º cumpleaños, acéptalo por mí. – volviendo a su asiento y terminando de beber su copa. - Y creo que se debió haber dado cuenta, pero ambos nos abrimos en esta conversación.
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Re: Una... ¿cita?

Mensaje por Hibari Alaude el Jue Jul 21, 2011 2:21 pm

Cuando comentó que estaba seguro que no habia corrido riesgos, desvió un instante la mirada, quizas lo suficiente para que el doctor pudiera leer en él que no era así, o eso pensó pues no tardó en amenazarle con cantarle las cuarenta tras la cena por ello, cosa que le sacó un suspiro resignado mientras le veia beber un poco. Realmente no se merecía que lo regañaran, ya le habia dicho que no iba a dejar de trabajar le diera o no permiso, y correr riesgos era parte de su trabajo.

Sin embargo, a lo que poco a poco le fue incapaz de encontrar explicación era a como Tōshirō parecía conversar con el a raíz de sus pensamientos, abriendo los ojos desconcertado especialmente cuando nombro a Daniela. Él no recordaba haberle dicho jamás el nombre de su ex-mujer.

- ¿Qué... esta pasando aqui?¿Cómo... sabe todo eso... justo.. lo que estoy pensando?- preguntó llevandose una mano a la cabeza. No creia en cosas sobrenaturales a pesar de poseer el mismo aquella extraña habilidad oculta, pero ya estaba resultando muy extraño como Tōshirō sabia todo de él y sabía que no era porque lo hubiera investigado, era demasiado tiempo de conocerlo para que resultara ser un asesino de la mafia- Espera...- el chico siguió hablando y el ya estaba tan confuso que hasta le dolia la cabeza, aquello era demasiado extraño, iba demasiado rápido, pero cuando quiso darse cuenta el otro le estaba pasando su más preciada posesión por el cuello y la miró aún más desubicado-...Tōshirō... esto.. no es una conversación... yo no... he dicho nada... todo lo que usted ha hablado...- sus ojos se desenfocaron un instante y algunos pensamientos del doctor fluyeron hacia él haciendolo jadear, se aflojó un tanto la corbata, se sentía mareado... ¿Podría ser que todo aquello lo estuviera provocando su nula tolerancia al alcohol?¿Qué no percibiera bien lo que ocurria allí?-... Disculpeme...- susurró levantandose y caminando hacia los baños masculinos, un tanto inseguro.

Al llegar, se aflojó más la corbata y se acercó al lavamanos, abriendo el grifo se refrescó el rostro. ¿De verdad el alcohol podía hacerle pensar que Tōshirō le leia la mente?¿No sería que... habia estado hablando de más sin darse cuenta?

Cerró los ojos intentando aferrarse a eso, le dolia la cabeza un poco y al abrirlos vio el colgante que el chico le habia puesto, brillando suspendido ante ellos.

- ¿Qué demonios le he contado de nosostros?...- susurró para si mismo. Se sentia tan aturdido, tan perdido... ¿Por qué no era capaz de comportarse con Tōshirō como con el resto?
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Re: Una... ¿cita?

Mensaje por Tōshirō Hitsugaya el Jue Jul 21, 2011 3:56 pm

- Usted que cree Aleude, puede que sea una coincidencia, pero puede que sea otra cosa, ¿no lo cree así?, se exactamente en que está pensando en este momento, no cree en las cosas sobrenaturales y no importa que usted posea una habilidad especial, cree que es extraño que yo sepa todo esto sobre usted y sabe que no tuve que investigarlo para saber esto de usted, y no, no soy un asesino de la mafia, podría ser uno y de los buenos pero no. Acepto que eh asesinado a varias personas pero no importa, no soy un humano – dándole toda esa información de golpe antes de que se fuera al baño y sonriendo ante el jadeo de Alaude, ya se dio cuenta de la conexión. Solo era cuestión de tiempo a que se diera cuenta, aunque el Alaude era muy inocente. – quien dice que es y que no es una conversación, solo hablo con la verdad y no su cuerpo no está provocando nada, tranquilo puede ir en paz – sonriendo por la inseguridad de Alaude. Estaba seguro que estaba confundido y debía aclarar su mente, no lo culpaba, después de enterarse de esas cosas de sopetón, era demasiada información para una noche, si cuando volviera quería una explicación se la aria con mucho gusto.

Cuando Alaude lo dejo solo saco su teléfono y leyó la pantalla, tenia 9 mensajes de mi tío Ukitake y 4 de Isame y Matsumoto, decidió no leerlos y enviarle un mensaje rápido a su tío disculpándose por no haberle dicho a donde iba a salir y con quien, después de eso apago el celular y lo guardo en su abrigo.

solté un suspiro, estaba algo aburrido, si Alaude se aburría rápidamente, sin su compañía se sentía totalmente vacío, necesitaba de su compañía.

- Tranquilo, tranquilo, no pasa nada, el señor…Alaude solo está confundido y mis poderes son demasiado fuertes para el – sonriendo y comiendo un poco del platillo que habían pedido – esta delicioso, le agradeceré a el señor… Alaude, después de llamarlo tanto tiempo con su apellido no me acostumbro muy bien a su nombre – sonriendo y comiendo un poco más.
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Re: Una... ¿cita?

Mensaje por Hibari Alaude el Vie Jul 22, 2011 4:31 am

Spoiler:
Intenta que lo que digas y hagas en las acciones ya pasadas concuerden con las reacciones de mi pj posteriores, porque me ha costado un huevo coordinar el que le soltara todo eso antes de irse al baño cuando Alaude en el baño se esta autoconvenciendo de que esta malinterpretando todo

Tardó un poco en digerir las palabras de Tōshirō, su mente las habia bloqueado antes de marcharse como si se negara a creer que existiera alguien capaz de hacer aquello, pero por mucho que intentara convencerse que eran los efectos del alcohol ya era echarle mucha imaginación. El alcohol podria haber ayudado a su ex a que la confundiera con su gemelo Alessandro hace 17 años, pero no iba a poner en boca de Tōshirō lo que pasaba por su mente.

- Pero todo esto es tan surrealista...- susurró inclinado sobre él lavamanos. ¿Que significaba entonces todo aquello? Lo que habia empezado a sentir hacia Tōshirō al pensar que habia dado con alguien capaz de comprenderlo sin necesidad de que dijera nada.. ¿Era todo mentira?... Era capaz de actuar según se encontraba porque leia directamente lo que le pasaba por la cabeza, no porque comprendiera como se sentía. Una sonrisa amarga apareció en sus labios. Era la segunda vez que alguien abusaba se su confianza, la segunda vez que dejarse llevar por la curiosidad de lo que sentia le hacía estrellarse contra un muro de desilusión-. Parece que siempre tropiezo con la misma piedra- se dijo con amargura, volviendo a refrescarse el rostro y terminar de despejarse. Llevando sus manos a su nuca, soltó el colgante que Tōshirō le habia colocado y regresó frente al doctor, con la mirada fría, la mente cerrada y el corazón protegido-. Me temo que no puedo aceptarlo Doctor- dijo colocando el colgante en la mesa junto a su mano-. No hasta que me explique quién o qué es realmente y qué pretende jugando conmigo.
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Re: Una... ¿cita?

Mensaje por Tōshirō Hitsugaya el Vie Jul 22, 2011 6:10 am

Estaba algo triste, seguro el señor Hibari estaba triste, furioso o la mezcla de las dos, sabía que era un golpe muy fuerte para él, desde un principio su mente estuvo en pelea conmigo, no me quería dejar entrar desde la primera vez que nos vimos y ahora volvimos a ese punto. El enlace mental seguía pero sus pensamientos se volvieron ondas y es difícil leerlas, en un principio pero al acostumbrarse las podía interpretar, pero Alaude esta regla no la seguía, sus ondas mentales eras demasiado rápidas y no podía leerlas, era imposible.

Cuando está probando otra vez el platillo, sentí la presencia de Alaude cerca de mí y fue cuando sentí que como colocaba mi colgante al lado de mi mano y me miraba de manera muy fría, eso hizo que bajara la cabeza un poco triste – así que dejamos de ser Alaude y Tōshirō, ja – sonriendo de forma macabra – si quiere que se lo explique, ok. Pero antes, le prometo que no me meteré más en su mente, no quiero lastimarlo más. Gomenasai. – jugando un poco con el tenedor que tenía en su mano. – bueno comenzare desde un principio, soy un Shinigami, un dios de la muerte. Usted es parecido a mí, no es un Shinigami pero tiene poderes por eso su mente es algo agresiva conmigo, pero al final nos armonizamos y cree un lazo muy fuerte con usted, pero me estoy desviando del tema, soy un exiliado, me expulsaron de mi mundo por haberme “enamorado” de la persona equivocada. Casi muero y mi tío igual al huir de nuestra ejecución, así fue como llegue a este lugar, intente quitarme la vida pero no pude por mi tío, fue cuando lo conocía usted, cada vez que iba me sentía feliz, pero no entendía porque hasta que me di cuenta que fue, usted debe sabe cómo me siento…… al final termine acercándome a usted, y conociéndolo, una parte de mi poder está en usted, por eso sus heridas están curando tan rápido, pero solo estoy hablando de cosas estúpidas, mejor pregunte yo le contesto, no diré ninguna mentira.
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Re: Una... ¿cita?

Mensaje por Hibari Alaude el Vie Jul 22, 2011 7:15 am

Le vió agachar la cabeza triste cuando le pidió explicaciones y a pesar de su enfado, algo dentro de él se removió incómodo, pero apretó los dientes y lo hizo a un lado. No volvería a caer en más trucos. No sabia si era posible mantener su mente cerrada al otro, pero intentó dejarla lo más vacia posible, ahora mismo solo quería explicaciones y no respondió nada a su promesa de no volver a urgar en ella, pues ya no sabia si confiar en él o no. Habia jugado durante toda la cena con él, haciendole creer cosas que no eran, haciendole creer que tenían un tipo de conexión... pero de otro tipo.

Le escuchó intentando ser abierto de mente y aceptar que podia haber gente que leyera la mente o como el, que pudiera concentrar su energia para formar llamas, pero no estaba preparado para oirle decir que era un....¿Dios de la muerte exiliado?

- Espera...espera...- se llevo una mano al entrecejo, la cabeza le dolia un tanto por culpa de aquella situación y el alcohol ingerido-.. Cómo que... un Dios de la muerte...- era lo malo de tener una educación católica pero ser agnóstico, esas cosas de las divinidades como algo físico.. como que no lo asimilaba muy bien- ...¿Qué se supone que hace un Shinigami?- preguntó intentando no sentirse influenciado por sus palabras sobre él y como conocerlo le habia devuelto la alegria. No era justo... no despues de.. no haber sido sincero con él, de haber violado su mente, leido su más profundos pensamientos, lo que le hacia daño... despues de ver los motivos por los que su matrimonio fue un desastre desde el principio- No tenías derecho urgar en mis pensamientos...- le espetó con amargura.
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Re: Una... ¿cita?

Mensaje por Tōshirō Hitsugaya el Vie Jul 22, 2011 10:42 am

Sabía que el señor Hibari…. Si volvió a ser el señor Hibari, estaba seguro furioso, con su conexión podía sentir como estaba intentando cerrar su mente a mi acceso, aunque quisiera no iba a hacerlo, le hizo una promesa al señor Hibari y no la iba a romper. Sabía que el señor Hibari en este momento estaba muy cabreado, debía volver a ganarse la confianza de Hibari-sama, pero hay algo que no me queda claro, yo no eh jugado con él en ningún momento, si no tuviera estos poderes hubiera entendido igualmente al señor Hibari, después hablaría más a fondo de esto, debía desde ahora jugar bien sus cartas.

Sabia por intuición que el señor Hibari todavía no había podido digerir toda esa información, sabía que esa era un golpe fuerte a la mente de un humano, cuando sus enfermera se enteraron por medio de mi tío también tuvieron ese efecto, pero terminaron comprendiéndome y ahora son mis mejores amigas, no tanto como Hibari-sama pero si buenas amigas.

- Si. – Sonriendo muy feliz – soy un dios de la muerte, pero no me agrada eso suena muy tétrico, preferimos Shinigamis. Somos una raza de seres espirituales encargados de mantener el equilibrio en el flujo de almas del mundo. Poseemos altos niveles de energía espiritual, todos tenemos esa energía, en una más fuertes que otros. Sé que no lo puede creer y antes de que me lo recuerde, no estoy leyendo su mente, eso es intuición – comiendo otro bocado de la comida - Los Shinigamis somos la personificación de la muerte. nuestro trabajo es localizar y enviar los espíritus de los muertos, a los que llamados Plus, a la Sociedad de Almas para poder mantener el balance de habitantes entre este mundo y el de los vivos, así como combatir a los Hollow, espíritus malignos que devoran a los Pluses. Desde que me conoce varios Hollow han intentado hacerle daño pero lo eh evitado. – Sonriendo – se que no tenía derecho a entrar en tu mente y me arrepiento mucho de eso, pero… era mi mecanismo de defensa. No sabía si usted tenia malas intenciones, mi tío y usted son en las únicas personas que confió, si quiere entregarme a los policías o a científicos entenderé. – derramando algunas lagrimas. – pero por favor no me odie, Hibari-sama.
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Re: Una... ¿cita?

Mensaje por Hibari Alaude el Vie Jul 22, 2011 11:45 am

Realmente Dios de la muerte no sonaba demasiado bien, de hecho a él le sonaba a banda de moteros, aunque no era momento para bromas. Lo que le estaba diciendo era tan imposible, tan.. no tenía palabras. Ese chico que estaba ante él era un ser que ni siquiera pertenecia a su mundo, un ser que... se dedicaba a llevarse las almas de los muertos. Eso le hizo tener un montón de dudas existenciales que se agolpaban en su cabeza pero que no llegó a formular al oirle afirmar que le habia protegido de varios espiritus malignos desde que se conocieron.

- ¿Me... atacaron?- no sabia como eran los hollows o si quiera si el podia verlos, dudas y mas dudas seguían apareciendo, y podria no creer en sus palabras pero.. no sabia por qué, sí lo hacía, sí creia cada silaba de sus labios, esa loca explicación sobre quien era y lo que hacia o habia hecho, pues dijo que era un proscrito por ¿enamorarse?.. Recordó que le habló de un ex-novio, habia muchas cosas aún que debía explicarle, habia.. muchas cosas de las que hablar y si realmente pensó que no podría perdonar su falta, su explicación del por qué lo hizo y su suplica entre lágrimas de que no lo odiara hizo que ese cerrojo que le habia echado a su corazón apenas unos instantes antes se abriera dejando una puerta entreabierta-... N-no... no llores.. - recordó que precisamente por oirlo llorar lo habia invitado allí, porque no le agradaba verlo triste, porque... realmente le gustaba verle sonreir-.. No he dicho que te odie.. Estoy molesto porque... hubiera preferido que supieras de mi permitiendome decidir qué quería que supieras y que no, elegir cuando... debía contarle según que cosas de mi vida... pero, no te odio por ello...- su mirada bajo y se pasó una mano por sus rubios cabellos. No era como habia imaginado que sería la cena-... Puedes estar tranquilo, por supuesto que no voy a entregarle a ningún lado. No se qué hiciste en donde sea que vengas pero seguro que esta fuera de mi jurisdicción- bufó pues ese tema tambien tendría que aclararselo-.. Creo que.. tenemos mucho de que hablar... hay mucho que debes contarme sobre tí, ya sabes todo de mi...- alzó la mirada para verlo a los ojos-... así que sería lo justo.
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